
Luis Aldás
Masaquiza, maestro de la parroquia Salasaca, en Pelileo, tiene 25 años de
experiencia como profesor de Matemáticas. Se inició en la escuela Inty Ñan
(Camino del Sol), en la comuna Sanjaloma, donde laboró hasta hace tres semanas.
En este plantel comenzó con aplicación de la matemática andina
con estudiantes de 5 años, desde diciembre de 1997.
Aldás manifestó que esta técnica, que lo hizo merecedor del
primer lugar del concurso Excelencia Educativa de la Fundación Fidal en Chile,
de la Red Regional de Educación, Reduca, tiene un aprendizaje diferente.
Se comienza con los nueve dígitos y su aplicación en la
Aritmética, es decir, en la suma, resta, multiplicación, división e incluso la
raíz cuadrada, que tiene como base el uso de materiales didácticos concretos,
que se pueden tocar, palpar y manipular; como semillas, cajas de divisores,
serie de taptanas; ábacos chino, andino y japonés.
Aclaró que la taptana y el ábaco andino se aplicaron en la época
que existieron los incas, que teniendo como base las fotografías lo reprodujo
el profesor Luis Montaluisa, de la provincia de Cotopaxi, cuando comenzó la
educación intercultural bilingüe, pero que fue con Mauricio Will, de la
fundación educativa Pestalozzi (Quito), que aprendió bastante de la matemática
andina, porque la enseñanza se basa en el aprendizaje del niño con emoción.
Aldás aseguró que hay una gran diferencia en la enseñanza de la
matemática con la forma tradicional, porque mientras esta es memorística con el
uso de la tiza y la pizarra, en la que se aprende repitiendo o cantando lo que
dice el maestro; con la andina en cambio se aprende haciendo, porque el
estudiante puede ver cómo sale el resultado entre dos o tres factores, que por
esa razón “el estudiante capta más rápido”, expresa el docente, que fue
trasladado a la unidad educativa Mansanapamba, en Tungurahua.
El docente reiteró que en la matemática andina, que va de lo
concreto a lo abstracto, es una mejor manera de aprender porque con el uso de
pepas de capulí para una operación aritmética, se utiliza la yema de los dedos,
en donde están los nervios aferentes, por donde ingresa la información al
cerebro central para procesarlo en la interpretación de un contenido.
Fuente: El comercio
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